Comienza a ejecutarse proyecto de crecimiento de nuestro cuartel

Esta semana comienzan los trabajos de demolición y construcción de nuestra nueva y ampliada Sala de Máquinas y Guardia Nocturna, en el marco del proyecto de crecimiento y modernización de nuestra casa, pensado para enfrentar de la manera más eficiente posible los desafíos del servicio para los próximos 50 años en base a la confortabilidad y optimización de los espacios.

Nuestra casa, en la cual han convivido, crecido y perpetuado, 60 generaciones de hombres de Escalas, se ubica desde 1960 en pleno corazón de La Reina frente a la Plaza Ossandon y ha ido creciendo y modificándose según las necesidades del servicio en variadas ocasiones.

Desde la primera y rudimentaria casa de madera instalada en este sitio, el cual fue despejado a pulso por nuestros esforzados y visionarios fundadores, el cual funcionaba desde principios del siglo XX como bodega de vialidad de la Municipalidad de Ñuñoa (en 1963 nace la Comuna de La Reina), primer cuartel que albergaba espacio limitado a un par de oficinas y una pieza destinada a albergar a un par de voluntarios en guardia nocturna, así como una pequeña sala de máquinas para el fiel portaescalas Studebaker “Tobalaba”, la historia de nuestra casa ha sufrido significativas evoluciones. La antigua casa fue ampliada hacia el oriente y remozada en un solo conjunto con madera rústica en su fachada, transformándose en todo un símbolo del sector y siendo conocida al entrar en la década del ´70, como la “pequeña casa en la pradera” (nombre de una popular serie de tv de esos años). Sería este cuartel el que recibiera a nuestra pieza histórica Ford Ward-Lafrance y en el cual se vivieran las primeras y agotadoras guardias nocturnas en toque de queda, en las cuales solo la dotación de este reducido equipo debía hacer frente a gigantescos incendios nocturnos, sin otros apoyos más allá del calor de la chimenea de su cuartel en cada regreso.

Con la llegada del portaescalas Renault PG-60 “El Gran Francés” en 1984, nuestra casa comienza a experimentar los cambios más sustantivos con la ampliación de su sala de máquinas a una capacidad de dos carros, la cual albergaría a este moderno portaescalas y desde 1987 a la primera bomba de la Sexta, convirtiéndose tácticamente en un cuartel “mixto”.

Sería en 1989 que la vieja estructura de madera original daría paso a la construcción de albañilería y hormigón que aún se mantiene en pie y que desde 1998 posee capacidad para 3 carros, la cual además alberga desde 2013 y tras estos carros al histórico portaescalas Ford L-6 desde su recuperación.

Una piscina para soportar los extenuantes meses de verano y el regreso tras los sofocantes incendios forestales, un módulo de entrenamiento y un quincho, entre otras mejoras, han marcado los avances de los últimos años basados en la autogestión y las propias manos de los sextinos para levantarlos.

Hoy las necesidades del servicio, la de contar con mejores espacios para ubicar estratégicamente nuestros uniformes al caer una alarma, la de organizar mejor la ubicación de nuestros carros para un rápido acceso a ellos, mayor comodidad para nuestros voluntarios en guardia nocturna, el aumento de espacios destinados a capacitación y entrenamiento, son la base de este ambicioso proyecto, el cual fue financiado en gran medida por el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, el incondicional apoyo de la I. Municipalidad de La Reina y fondos propios gestionados por nuestra Compañía, el plazo de entrega de las obras se estima para fines de mayo de 2020.

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