Columna Sextina

HOMENAJE EN VIDA

Por Patricio Bowen, Miembro Honorario de la Institución

Luego de diversas lecturas y de ser un convencido de que los homenajes deben ser en vida, he estimado apropiado exponer mi pensamiento al respecto y que expongo en el siguiente articulo.
Respecto a una definición en general, se entiende por homenaje a todo aquel acto que tiene como objetivo reconocer o recordar los logros de una persona en determinado periodo que puede llevarse a cabo con o sin ceremonia formal pero que siempre implica hacerle algún tipo de reconocimiento por algunos logros que lo destaquen dentro de su ambiente social, laboral, etc.
Es así como en nuestra sociedad estamos rodeados de personas que por sus actos en vida han dejado una huella que permanecerá en el recuerdo colectivo por décadas o siglos, dependiendo de la influencia y trascendencia que haya tenido para dicha sociedad.
El homenaje es siempre por algo positivo y por tanto supone una celebración de mayor o menor cuantía hacia eso que se entiende como interesante, positivo o significativo. Homenajear a una persona es sin duda algo particularmente emotivo ya que supone que quienes llevan a cabo el homenaje lo hacen porque realmente sienten orgullo, admiración y cariño por esa persona y donde se permite el espacio para que sus seres queridos y cercanos se sientan gratificados.
Los homenajes pueden variar mucho dependiendo de cada situación. Por lo general, cuando usamos el término homenaje hacemos referencia a cierto tipo de actos un poco más formales y públicos en los que pueden participar muchas personas: estos homenajes pueden ser a la carrera de una persona, a sus logros personales, a sus bondades. No me explayó en relación a otros homenajes que pueden ser extremadamente simples y estar representados solamente por la entrega de un ramo de flores, incluso quizás sólo con un beso o un abrazo.
Aquellas personas que se destacan entre nosotros, las reconocemos, las admiramos, y muchas veces de manera tímida le demostramos lo importante que son para nosotros. Sin embargo en muchas ocasiones nos damos cuenta muy tardíamente de lo importante que era hasta el día que no lo tenemos más entre nosotros dejando su recuerdo como único exaltación de su pasado y de su destacado peregrinar en este mundo.
La pregunta que debemos hacernos, ¿porque a una persona cuyos grandes logros y merecimientos amerita un real reconocimiento por su gestión, esperamos que fallezca para organizarle un homenaje en vida?.
No puedo estar de acuerdo con ello, pues debemos agradecerles en vida donde perciba el cariño y reconocimiento que merecidamente le corresponde, representándole nuestra admiración y agradecimiento y que pueda saborearlo placenteramente y no atravesar al momento de fallecer el puente del olvido por el cual han transitados otros que….no recuerdo.
Espero que lo señalado permita reflexionar y hacer justicia con aquellos que mucho han dado en forma resaltada y pocas muestras de gratitud han recibido, quedando de esta manera grabada tal distinción en la memoria de todos y con la satisfacción de que se hizo justicia.

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